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Época, 26 de noviembre de 2004

El disputado voto del Sr. Bush

El voto de los hispanos, la minoría mas numerosa de EEUU fue "decisivo" para la reelección de George W. Bush. Eso asegura César Martínez, director creativo del área hispana durante la campaña, cuyos entresijos desvela a EPOCA este asesor clave del presidente norteamericano.

TEXAS, rancho de Crawford. Campaña de reelección de George W. Bush de 2004. Suena música de fondo, música electoral. El entonces candidato republicano a la presidencia de EEUU se dirige a la comunidad hispana, ataviado con vestimenta informal. Habla de cómo los latinos han ayudado a crecer al país y de la importancia de los valores familiares.

En el estado de Bush, uno de cada tres habitantes es latino. "El socio comercial más importante de Texas es México, que, además es el segundo socio comercial de EEUU. Cualquier presidente tiene que tener una relación latina importante", explica César Martínez, director creativo del área hispana durante la campaña de 2004 de George W. Bush. Para este especialista en marketing político, que no pertenece a ningún partido, tener esto presente es esencial para imbuirnos en el corazón de la campaña destinada a la población latina, que supone unos 40 millones de personas en EEUU. "Hoy es la minoría más numerosa; ya no es la afro americana. Uno de cada cinco niños que nacen en EEUU es latino".

Aprovechando un viaje a España para participar en el III Seminario Internacional de Comunicación Política -organizado por The George Washington University- y MAS Consulting Group, compañía de consultoría política con presencia en EEUU, México y España, de la que es socio fundador-, César Martínez desvela en una entrevista con este semanario las claves de una campaña en la que "el voto hispano fue decisivo", afirma.

Con el 99% escrutado, éste fue el resultado electoral: Bush vence con una ventaja de más de tres millones y medio de votos. ¿Por quién se decantaron los hispanos? El 53% apoyó a John Ferry; y entre el 42% y el 44%, a George W. Bush. Y ahí esta la clave. "El voto hispano que tradicionalmente votaba demócrata, creció para George W. Bush, respecto a las elecciones de 2000, del 35% al 44%, aproximadamente. Subió nueve puntos latinos. Aquí la diferencia es que Bill Clinton había conseguido un 72% de voto latino; Al Gore, el 62%, y John Ferry, un 53%, casi 20 puntos menos que Clinton, cuenta Martínez.

Dick Morris, uno de los principales asesores del expresidente demócrata Bill Clinton, reconocía, tras las elecciones en un articulo publicado en la revista News Max la importancia que tuvo en la victoria electoral de Bush el incremento del apoyo de la comunidad hispana al partido republicano. Sin embargo, ¿Cuál fue el principio del camino hacia la Casa Blanca? ¿Qué teclas hubo que tocar para modificar en parte la tendencia de los hispanos a votar demócrata?

MOVER LA BALANZA LATINA

"En esta tierra encontramos oportunidad, una mejor educación para nuestros hijos, el cuidado médico que nuestras familias merecen, vivimos en un país que nos ha abierto su corazón y nos ha dado la verdadera oportunidad; los EEUU, nuestro país. George W. Bush nuestro presidente". Con estas palabras, una voz masculina, con acento latino, se dirige a la población hispana en este mensaje electoral, un cóctel de imágenes y sonido -música lenta de fondo, dotada de cierto aire triunfal- que pretende lograr la adhesión al candidato republicano. Fue un de los "mensajes positivos" que se lanzaron para conseguir los apoyos de la población hispana, en la pasada campaña de reelección del presidente George W. Bush, en la que tomaron parte numerosos profesionales. "Uno es un eslabón más de esta cadena de esfuerzos; al que diga yo, yo, yo, lo pones de candidato", bromea César Martínez.

Pero los mensajes positivos, a compás lento o a ritmo de de salsa -que haberlos también los hubo- no inclinaban la balanza para uno u otro lado, según los estudios que habían llevado a cabo los asesores del presidente para conocer qué quería el electorado indeciso, explica Martínez. ¿Por qué razón?

"La gente o quiere al presidente, o no le gusta el presidente: no hay términos medios". Esto no sólo pasa con Bush, cuenta. "Sucede cuando un presidente está repitiendo -ocurría con Bill Clinton; es muy típico, porque ya existe una oposición que has visto durante cuatro años, no es alguien nuevo". Había que dar un paso más, por tanto, en el camino hacia el Despacho Oval. ¿Cómo mover, entonces, la balanza latina del lado de Bush?

LA SEGURIDAD, TRAS EL 11-S

Corría el mes de agosto, cuatro meses antes de las elecciones. Para palpar la intención del voto hispano, investigaron con grupos focales, un conjunto de personas a las que se muestra material de campaña, opinan sobre él, y se estudian sus reacciones.

Entre las cuestiones que se planteaban, en la que iba a ser la primera cita electoral tras el atentado del 11 de septiembre en Nueva York, se encontraba la de cómo enfocar la seguridad nacional, la guerra de Irak, etc. Aunque se emitieron mensajes sobre el 11-S, resaltando que Bush trabajaba por la seguridad de los norteamericanos, comprobaron que "el tema de la seguridad, planteado en los grupos focales, no era un asunto que moviera mucho las cosas", hacia la adhesión al presidente Bush. Por el contrario, vieron que los issues -los asuntos- que podrían favorecer la reelección del presidente serían, básicamente, los impuestos y los valores morales.

"Personas casadas, veteranos de guerra, gente que iba mucho a la iglesia estaban más con Bush. Además, el hispano está convirtiéndose en clase media. En vez de ser la minoría necesitada de otros tiempos, se esta convirtiendo en un factor de empuje económico y quieren menos impuestos", continúa Martínez.

Así, descubrieron que "el mensaje de impuestos lastimaba mucho al senador Kerry y beneficiaba al presidente Bush, al que un 83% -les cayera bien o no- veía como a un decente padre de familia". Los hispanos, recalca, tienen "una tendencia más conservadora" y el núcleo familiar es fundamental para ellos.

En consecuencia, se emitieron mensajes recordando el apoyo del senador Kerry a las siguientes iniciativas: "los latinos en todas partes están cansados de que suban los impuestos; John Kerry y sus aliados liberales en el Congreso votaron para aumentar los impuestos 98 veces en 19 años; no nos reconocen. Respecto al valor familiar, se lanzaron otros como: Kerry y los liberales votaron para permitir que menores de edad tengan abortos sin el consentimiento de sus padres; votaron para repartir la "píldora del día siguiente" en nuestras escuelas, a nuestros hijos."

"¡Esto hacía brincar hasta al más Kerrysta y, sobre todo, a un latino!", dice César Martínez. Asimismo, "algo que le hizo mucho daño al senador es que cambiaba continuamente de posición. Era una veleta". Así, el posicionamiento que fijaron en la campaña electoral republicana con George W. Bush era: Nos conocemos; Kerry no nos conoce, es impredecible y demasiado liberal.

LA RECTA FINAL

Las elecciones se ganan en EEUU por el colegio electoral, "y para ganar necesitas 270 votos; y los latinos vivimos en Estados que te llegan a dar 188 de esos 270", explica César Martínez. Hubo Estados muy disputados como Nevada, Colorado, Nuevo México y Florida. Y Bush logró vencer en todos ellos.

En Florida se había emitido un mensaje destinado a la población cubanoamericana, que dejó su tierra: "John Kerry y los liberales en el Congreso votaron para permitir que mas ayuda económica le llegue al peor dictador en nuestro hemisferio, en contra de Ley Helms-Burton".

Pero ¿en algún momento se temió perder las elecciones, en la recta final del recuento? "Al principio" -contesta Martínez-, "recuerdo que estábamos en la campaña de Virginia y las caras estaban largas, los números parecían favorecer a Kerry. Pero el voto latino venía muy alto, 42 votos, cuando en el mejor de los casos esperábamos 40. Hacia las dos de la mañana, se escucharon gritos. Habíamos ganado Ohio".

Para César Martínez, la lectura final de la campaña en lo referente al voto hispano fue sencillamente que los demócratas se confiaron. "Dieron por hecho que los latinos les votaban. Además, los mensajes del Partido Demócrata hacia la población hispana fueron, por lo general, a tratarles como una minoría necesitada. Desde las elecciones de 2000 hasta ahora, no entendieron que el latino no quiere verse como alguien que necesita dádivas", concluye.

Una duda flota en el aire: ¿Por qué los hispanos, de tendencia conservadora, han votado siempre al partido demócrata? "En una ocasión, Ronald Reagan dijo a Lionel Sosa -gran veterano en campañas republicanas- que los latinos son republicanos, pero nadie se la ha explicado". En 2004, el presidente Bush lo hizo la pasada campaña, en inglés y en español -con acento tejano-; eso sí, los mensajes nunca se lanzaron solos. Siempre les acompañó una coletilla. Soy George W. Bush y aprobé este mensaje. La ley obliga al candidato.

 
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